Desde la profunda oscuridad en donde el mal reside, con la alevosa certeza de que se está traicionando la voluntad popular, los máximos mandatarios de los dos partidos mayoritarios se confabularon para, a cambio de inclinarse al poder de la nueva dictadura del capital, incluir en nuestra Constitución una pequeñísima reforma de carácter económico.
Hoy, con luz y taquígrafos, a cara descubierta, los representantes de nuestra popular soberanía se han burlado públicamente de nuestros derechos y desde la arrogancia que confiere el poder con que les hemos dotado, por 318 votos ‘síes’, 16 ‘noes’ y dos abstenciones, aprueban colocar en el articulado en la Carta Magna, un pequeñísimo texto, tan pequeño como puede ser el huevo de una serpiente.
La Banca gana, los poderosos lo serán más, nuestros Grandes Partidos, la cara y la cruz de la moneda; uno, apoyándose en la tremenda ignorancia de la mayoría de sus electores, celebra una mezquina victoria, el otro, silenciada sus bases y carente de iniciativa y capacidad de lucha, tira la toalla y, por mucho que pretenda demostrar lo contrario, queda derrotado ante su adversario político y, lo que es más grave para toda la ciudadanía, ambos líderes, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy Brey son conscientes de haber entregado la soberanía popular a los apóstoles del Capital, a la nueva religión que santifica el poder económico y desprecia, dejando a su suerte, a los que no tienen ni posibilidad de acceder a la categoría de esclavos cualificados, como lo serán aquellos “afortunados” que puedan serle útil al nuevo monstruo surgido del Neoliberalismo.
He recordado la película de Bergman, “El huevo de la serpiente”, y he encontrado una sinopsis que reproduzco sin más: una metáfora popularizada por una película de los años 70, Ingmar Bergman ( 1.977 ), sobre el largo proceso que durante los años 20 del siglo pasado condujo a la destrucción de la democracia alemana y su paulatina sustitución por un régimen totalitario. La comparación se refiere a que cuando está en la etapa de gestación, la serpiente puede ser vista a través de la cáscara transparente del huevo. Y lo que se ve es un bichito insignificante y hasta simpático, que puede incluso inspirar compasión. Por eso, nadie se atreve a destruirlo impidiendo su nacimiento. Pero cuando sale del huevo y comienza a hacer lo suyo, el proceso no para hasta que la destrucción es total. Y cuando por fin alguien quiere hacer algo al respecto, es demasiado tarde.
El pueblo alemán es el que más intensamente vivió esa experiencia, pero no fue el único. Es que un rasgo común a los procesos que condujeron a la instauración de los regímenes totalitarios sufridos por la humanidad durante el siglo XX consiste, precisamente, en que durante sus fases iniciales los peligros que anunciaban fueron vistos con desdén. Quienes podían hacer algo oportunamente los subestimaron y actuaron con tanta pusilanimidad que terminaron empedrando con sus buenas intenciones el camino al infierno.
La experiencia histórica demuestra que cuando las democracias comienzan a debilitarse, cuando las instituciones que la sostienen se desmoronan ante la mirada indiferente de la sociedad que se siente ajena al proceso, y se pierde la capacidad de distinguir entre lo grave y lo superficial, lo verdadero de lo falso, hay un solo resultado previsible: el triunfo de quienes aspiran al poder total. → eju!
El origen — La semilla del mal
La Escuela de Economía de Chicago es una escuela de pensamiento económico partidaria del libre mercado (aunque dentro de un régimen monetario estricto, definido por el gobierno), que se originó en la Universidad de Chicago a mediados del siglo XX. Fue liderada históricamente por George Stigler (Premio Nobel de Economía en 1982) y Milton Friedman (Premio Nobel de Economía en 1976)
Las teorías de la Escuela de Chicago están detrás de muchas de las políticas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional; instituciones que se caracterizan por su apoyo al llamado Consenso de Washington ( paquete de medidas económicas destinadas a experimentar en América Latina y que posteriormente se estandarizó a todos los paises; sus puntos son :
- Disciplina fiscal
- Reordenamiento de las prioridades del gasto público
- Reforma Impositiva
- Liberalización de los tipos de interés
- Un tipo de cambio competitivo
- Liberalización del comercio internacional (trade liberalization)
- Liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas
- Privatización
- Desregulación
- Derechos de Propiedad

La doctrina del shock – El triunfo del capitalismo del desastre
El Premio Nobel y ex economista jefe del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, escribió una reseña de La doctrina del shock para el New York Times, llamando al paralelismo entre la terapia de choque económico y los experimentos psicológicos realizados por Ewen Cameron “sobre dramático y poco convincente” y afirmando que ” Klein no es un académico y no puede ser juzgado como tal. Hay muchos lugares en su libro donde se simplifica en exceso.” Sin embargo afirma que “el caso en contra de estas políticas es aún más fuerte que la que Klein hace” y que el libro contiene “una rica descripción de las maquinaciones políticas necesarias para obligar a desagradables políticas económicas en los países en resistencia.” Paul B. Farrell del Dow Jones Business News afirmó que “hay que leer lo que puede ser el libro más importante sobre la economía en el siglo 21″. John Gray escribió en The Guardian: “Hay muy pocos libros que realmente nos ayudan a comprender el presente. La doctrina del shock es uno de esos libros.” William S. Kowinski del San Francisco Chronicle escribió: “Klein podría haber revelado la narrativa de nuestro tiempo”, y fue nombrado uno de los mejores libros de 2007 por el Village Voice, Publishers Weekly, The Observer, y Seattle. Los irlandeses Times describe los argumentos de Klein como “peso” con informes que clonan “sistemáticamente y con calma se muestra al lector” la forma en que los neoconservadores estaban íntimamente ligadas a los eventos sísmicos que “dio lugar a la pérdida de millones de vidas”. Cerca del final de la revisión se ofrece una síntesis del argumento central de Klein en el que el proyecto neoconservador no se trata de “la implantación de la democracia”, sino una receta represiva de la maximización del beneficio global para una pequeña élite. “Los neoconservadores ver la proporción ideal de super-ricos-pobres como permanente consistente con una súper clase de oligarcas empresariales y sus compinches políticos de los 20%”. El 80% restante de la población del mundo, los pobres “desechables”, que subsisten en la “miseria planificada” que no pueden pagar una vivienda adecuada, la educación o la asistencia sanitaria privatizada. The Independent calificó al libro de “una cuenta convincente de la forma en las grandes empresas y la política uso desastres globales para sus propios fines”, mientras que Stephen Amidon del New York Observer lo llama un “estudio de peso del corazón oscuro del capitalismo contemporáneo. Wikipedia










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