No me reconocería sin ellos, forman parte de mi ADN . . . . . ¡ han pasado tantos años !, y aquí seguimos, una vez más tenemos que enfrentarnos a nuestras miserias, a nuestros errores, a nuestros fantasmas personales, cargar con las culpas ajenas, expiar delitos de nuestros adversarios; también de nuestra ingenuidad, de desgastarnos luchando por una idea del bien común que en los tiempos que corren es el menos común de los bienes, cada uno a lo suyo, no importan las consecuencias ni quién no pueda aguantar el paso, muchos se van quedando en el camino, solos y abandonados a su suerte, sin sus más elementales derechos a un techo, a un trabajo, a una ayuda; en lugar de compasión, son acusados del gasto que hay que cerrar, los poderosos, los que han engordado con nuestro pan, con nuestras ilusiones a cambio de una firma de nada en contratos marcados, con nuestros pequeños depósitos de esperanza; esos, los que se saben dueños del poder son los que dictan las normas, crean la ley y la trampa, nunca pierden, “¡la banca gana!”, los que se alimentan a nuestra costa estarán ahora degustando ostras y caviar en el Club Financiero, lo tienen todo controlado, la Audiencia Nacional justo al lado y un poco más allá los despachos de Génova, ahora vacíos.
Si yo soy yo y mis circunstancias, partes de éstas ya forman parte de mi genoma, para muestra :
Soledades
He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.
En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
Mala gente que camina
y va apestando la tierra…
Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca
Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.
Manuel Machado
LA ESTACA
(L’ESTACA)
El viejo Siset me hablaba
al amanecer, en el portal,
mientras esperábamos la salida del sol
y veíamos pasar los carros.
Siset: ¿No ves la estaca
a la que estamos todos atados?
Si no conseguimos liberarnos de ella
nunca podremos andar.
Si tiramos fuerte, la haremos caer.
Ya no puede durar mucho tiempo.
Seguro que cae, cae, cae,
pues debe estar ya bien podrida.
Si yo tiro fuerte por aquí
y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae,
y podremos liberarnos.
¡Pero, ha pasado tanto tiempo así !
Las manos se me están desollando,
y en cuanto abandono un instante,
se hace más gruesa y más grande.
Ya sé que está podrida,
pero es que, Siset , pesa tanto,
que a veces me abandonan las fuerzas.
Repíteme tu canción.
Si tiramos fuerte…
El viejo Siset ya no dice nada;
se lo llevó un mal viento.
- él sabe hacia donde -,
mientras yo continúo bajo el portal.
Y cuando pasan los nuevos muchachos,
alzo la voz para cantar
el último canto que él me enseñó.
Si tiramos fuerte…
Lluís Llach
Al viento,
la cara al viento,
el corazón al viento,
las manos al viento,
los ojos al viento,
al viento del mundo.
Y todos,
todos llenos de noche,
buscando la luz,
buscando la paz,
buscando a dios,
al viento del mundo.
La vida nos da penas,
ya el nacer es un gran llanto:
la vida puede ser ese llanto;
pero nosotros
al viento,
la cara al viento,
el corazón al viento,
las manos al viento,
los ojos al viento,
al viento del mundo.
Y todos,
todos llenos de noche
buscando la luz,
buscando la paz,
buscando a dios,
al viento del mundo.
Raimon











